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| Belle, bonne, sage. Partitura de Baude Cordier |
Aristóteles creía que el corazón era el centro supremo desde donde se segrega el amor, la mezquindad, el odio o la envidia, una potente glándula que destila las pasiones más secretas y las reacciones que nos vinculan con las bestias.
Algunos estudios actuales también consideran al corazón una víscera potente, tanto que hace competencia al cerebro, considerado hasta ahora nuestro órgano supremo.
El corazón no sólo cumple la compleja función fisiológica del latido. El corazón bombea sangre, amor, celos y recelos, odio, alegría, temor y vida. El corazón tiene memoria y guarda recuerdos. Y por eso las personas con el corazón trasplantado heredan los hábitos, hasta los enamoramientos, de quien les regaló el órgano en una última prueba de generosidad humana. Nos anudan a las arterias, junto al amasijo de capilares y magro músculo, el alma prestada del otro.
Cuando permanezco en silencio puedo escuchar su pulsación constante, la sacudida de su movimiento. Parece entonces hacerse más fuerte y sonoro, coqueto y protagonista, si le concedo unos segundos de expresa atención.
Durante ciertos instantes de enamoramiento primaveral y adolescente, el corazón se decanta por una pieza de Ars Subtilior, compleja y rebuscada, como las que les muestro hoy como imágenes de estas palabras.

Son una rareza un poco cursi, que forman parte del Codex de Chantilly, un manuscrito musical a caballo entre la Edad Media – el momento en el que Eric Jager dice que se creó el corazón como símbolo amoroso- y el Renacimiento.
El corazón quebranta la linealidad de la partitura y concede al pentagrama la rebeldía de curvarse sobre sí mismo, aquejado quizá de un mal de amores que le arquea la rectitud. ¿Acaso no es el amor un estado similar al mismo embobamiento que producen estas partituras? Feliz semana.

15 comentarios:
Totalmente de acuerdo, Ana: el enamoramiento es el estabo de embobamiento más absurdo que existe; pero como buen romántico, no quiero desterrarlo nunca, es más, es tan necesario... Y no creo que la única función del corazón sea el latido, la sístole y el diástole, sino que tiene una parte donde nace el amor, la pasión, las emociones y sentimientos. Es lo que pieso; no sé si coincido con Jager.
Buena semana y mucho mucho amor. Besos.
En torno al corazón, Paco, hay muchas teorías distintas: teorías aristotélicas, teorías científicas -como la que cito de los órganos transplantados- y teorías personales, que son las que a cada uno le hacen sentir de una manera.
Yo también soy de las que adoran ese estado de embobamiento absurdo. Espero tener una buena semana y mucho amor, aunque a veces sea muy complicado.
Besos.
Al amor se le representa como un niño gordezuelo, con los ojos vendados, alitas ridículas y, la verdad, un tanto cursi. No se a quién se le ocurrió esa representación del Cupido romano pero no creo que estuviese realmente enamorado. El amor es cierto que te vuelve ciego, al menos temporalmente y que te da alas, pero es algo mucho más intenso que todo eso. En cuanto al corazón, ya hemos comentado todos las posibilidades que alberga y los descubrimientos sobre sus capacidades, los místicos de diversas filosofías ya lo sabían, los sufíes siguen el "camino del corazón" y os taoístas le conceden especial importancia. Una vez más, la ciencia va por detrás de ellos
Como afirmaban los de la Gestalt "El todo es más que la suma de las partes". Creo que siempre hemos buscado asignar emociones e incluso personalidad a los órganos que nos integran, en un vano intento por controlar aquéllas o, cuando menos, de localizarlas. ¿Qué se dice de la bilis, de las gónadas, o del cerebro? Humores y fluidos varios, pero no necesariamente alma, o conciencia, o amor. Creo que somos parte de un conjunto mayor.
En cualquier caso coincido plenamente con tu aclaración respecto a lo personal del asunto. Y en cuanto al estado de enamoramiento... emboba sí, pero no veas cómo engancha.
Un placer leerte, Anita :)
Besos
Vincent
Quizá, Borondon (es elucubrar alocadamente), donde tú indicas esté la clave y fue alguien despechado quien inventó la representación del amor como un nene gordezuelo y realmente cursi. Como ves, la teoría del corazón como órgano con memoria es ampliamente discutida.
De hecho, Blogless introduce un concepto nuevo en este debate, el de formar parte de un "conjunto mayor". Pero Vincent ¿cómo explicas que alguien con un corazón transplantado se enamore de la misma persona de quien estuvo enamorado el donante? A mí esta parte de la teoría me inquieta y me parece de una poesía desgarradora.
Hoy leía en Facebook: "el amor es una consecuencia de amar. Si quieres amor, ama". Ya está dicho el consejo.
Feliz semana a ambos.
Pongamos que hay dos posibles vías para explicar el fenómeno: la científica y la mística. La primera necesitará estadísticas y pruebas fehacientes de que, en efecto, un porcentaje abrumador de transplantados pasan por el mismo trance. Pero para eso también habría que definir cómo y cuánto lo ha sentido cada individuo, de forma que el fenómeno sea lo más coincidente posible y eliminar casos dudosos usando la probabilística. Así también entramos en qué es lo subjetivo, la percepción de los sentimientos y del amor en este caso.
Tampoco debemos despreciar el previsible encuentro de la persona transplantada con la persona que queda sola, en principio por cortesía o agradecimiento. Pero una vez cara a cara ¿qué sentimientos afloran por ambas partes y cómo los racionalizan?
Por otro lado, la vía mística seguramente nos dirá que hay una especie de energía o entidad a la que pertenecemos, y que es precisamente la que facilita estos 'intercambios'. Y al contrario que el análisis científico, lo místico no necesita validación sino que se basa en el dogma, la fe, o sencillamente en el sentimiento personal.
No sabemos explicarlo aunque sabemos que ocurre y nos maravilla. Quizá sea eso lo que realmente importa.
Feliz semana,
Vincent
Me gustaría matizar, Vincent, que lo místico no siempre está vinculado a la fé, ni a una creencia en un ser superior que todo lo rige y que todo lo aclara. Por el contrario hay vías místicas sin dios, que se pueden experimentar libremente, solo hace falta conocerlas y practicarlas para saber de qué se está hablando. El problema es que no son vías abiertas a todo el mundo y que requieren de alguien que, como si de un profesor de gimnasia se tratase, te las enseñe y te entrene hasta que tu puedas hacerlo en solitario. Como no es lo habitual ni lo conocido, es difícil de imaginar pero no se debe negar a priori la posibilidad. Busca, explora, experimenta y luego hablamos.
Gracias por la matización, Borondón.
Entiendo que estamos hablando de lo mismo y sólo quisiera aclarar que en ningún caso he negado, juzgado, o condenado lo místico, y ni mucho menos me he expresado en los términos absolutos que comentas ('siempre', 'todo'); por el contrario dije: "...se basa en el dogma, la fe, o sencillamente en el sentimiento personal". Procuro escoger con cuidado los términos que uso cuando participo en un foro.
Me parece que eres tú la que me niega a priori la posibilidad, ignorando o dando por sentado que uno ni ha buscado, ni ha explorado, ni ha experimentado. Pero sigo agradeciendo tu respuesta, te pido disculpas si en algo te he ofendido, y me mantengo abierto al diálogo: hablemos pero --a ser posible-- sin condiciones.
Saludos,
Vincent
¡Güau como me bombea el corazón! Tras leer tooo... Jaja, y vuelvo a las partes y para mí lo místico tiene más que ver con el alma, aunque toda fluya del corazón que el no tiene cabeza, o algo así, ya sabéis que estoy voladísima y tengo corazón de bruja ];D. Iconos me encanta el título "Música del corazón", ahí ¡La has clavao! Y dependiendo del compás...
Un besote.
Uyyyy, no quería levantar polémicas. Además, mi capacidad de sentirme ofendida es muy pequeñita. Pero parece que mi tono si te ha molestado, lo siento, no lo pretendía, no sirvo para diplomática. Ah, tampoco pongo condiciones para hablar, era solo una manera de cerrar el párrafo porque me parecía (equivocadamente al parecer) que no habías tenido experiencias "místicas", que tampoco me gusta el término porque no refleja exactamente lo que quiero decir, pero es que el lneguaje se queda muy escaso al tratar de estos temas.
Repito mis disculpas.
Sois grandísimos conversadores y es cierto que esta ventanita se queda pequeña, como el lenguaje, para un asunto tan amplio y complejo como es el corazón.
Podéis levantar las polémicas que os plazca, siempre que aquéllas os produzcan, desde el respeto, satisfacción. Este es un lugar de libre pensamiento.
Como dice Kalma sabiamente: "todo depende del compás"...
Mística, fe, compás... si late fuerte, casi levitas...
Un abrazo!
Tratar temas del corazón implica emociones. ¡Qué hermosura!
Abrazos
Y si las emociones duelen mucho?
Abrazos.
Es mejor sentir, aunque sea dolor, que vivir anestesiado ¿no crees?
Totalmente de acuerdo. Aaaamén!
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