miércoles 18 de enero de 2012

Viaje al infierno

El infierno. Hortus Deliciarum (En Wikipedia)

En la Edad Media no era demasiado extraño emprender un viaje de ida y vuelta al infierno. En “Aspectos eruditos de los viajes al más allá en el Medioevo”, el francés Jacques Le Goff enumera al detalle una larga lista de personajes que, entre el siglo VII y el inframundo casi renacentista de  La Divina Comedia, transitaron con cierta soltura entre el averno y estos parajes terrenales.

Del infierno conocemos las visiones de Barontus, Bonellus, Wenlock, Fursy, Drythelm, Wetti, el emperador Carlos el Gordo, la madre de Gilberto de Nogent, el monje de Montecasino Alberico de Settefrati, el  irlandés Tnugdal y el campesino Thurkill, más  el Caballero Owein que visitó el purgatorio de San Patricio y  el citado Dante Alighieri.

Los monasterios eran entonces considerados los proscenios entre el más allá y la tierra, algo así como una plataforma de conexión, una puerta, entre el mundo de los mortales y otras esferas. Por ello quizá sus moradores, los monjes, fueron fundamentalmente los actores protagonistas de visiones, alucinaciones, videncias, espejismos y quimeras a través de las que describieron el paisaje del infierno al detalle.

El más allá que aquí conocimos se decoró con las narraciones de estos viajeros, más la imaginería heredada de India, Irán y Egipto y la influencia directa de La Eneida, de Virgilio, quien describe la entrada al Orco como si fuera el acceso a una casa romana: vestibulum, atrium, compluvium y tablinum.

Descender a los infiernos, aunque sea por obligación, ha estado presente en la literatura de todos los tiempos: en La Eneida, en La Odisea, en La Divina Comedia, en Fausto, en El Corazón de las Tinieblas y en la Muerte en Venecia. Sus personajes caminaron entre metáforas de fuego y lamento. 

Si como aquellos hombres medievales visitan  el infierno, acuérdense de no beber de las aguas del Leteo, pues provocan una definitiva amnesia, a no ser que la travesía diabólica persiga precisamente el total olvido, la absoluta ausencia, la completa desmemoria....





9 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Una amnesia del Leteo necesito yo, para descansar un poco la mente, así que no me importaría beber ese mágico líquido. La visión del infierno está por todas partes en la Edad Media: no hace falta más que ver las portadas de las iglesias románicas y catedrales góticas, o los capiteles románicos para encontrar toda clase de bestiarios medievales, y es qu el terror al milenario hizo estragos. Un abrazo, Ana.

Iconos Medievales dijo...

Descansarías, sí, pero no recordarías el odio ni tampoco el amor, ni el olor de la flor de azahar, ni el sabor de ese vino que te gusta, ni la música...

¿No te recuerdan algunas noticias y portadas de medios actuales al fin del milenio medieval que evocas? Hay días que después de leer el periódico creo que el mundo está agotado.
Un abrazo animoso, Paco.

Borondon dijo...

Los infiernos interiores son los más temibles y de eso sabían mucho los monjes enclaustrados, la mayoría de las veces sin vocación, por eso transmitieron aquellas imágenes apocalípticas y aquellos castigos tsn corporales como temibles. Mi propio infierno, del que me apetecería apearme lo antes posible, es el que estoy sufriendo por no cobrar mi justo salario, ya va para 4 meses y todo por culpa de mangantes y malos gestores, éstos últimos funcionarios de la prodigiosa Xunta. ¡Estoy deseando podérselo contar a la prensa!

Iconos Medievales dijo...

Es en el interior donde está el infierno, y no en otro lugar. Desde luego el tuyo está justificado. Cuatro meses!! Hasta cuándo vamos a dejar que los recortes se realicen siempre por la misma costura?

KALMA dijo...

Hola! Quien fue primero el infierno o el hombre, aunque con el frío que hace y los precios de la calefacción ¡Yo quiero un trocito!
Estoy con lo que dice Borondón, el infierno está en el interior y según leo también en el interior de la Xunta ¡Qué ca... listillos!
El otro día estuve viendo un documental del Infierno Maya ¡Qué pasada! Unas cuevas que se han descubierto recientemente en el Yucatan y en su interior hay desde cerámica a algún esqueleto de persona jovén... Son una pasada de estalactitas y estalagmitas, de cámaras y más cámaras y el agua, son maravillosas para ser "la puerta del infierno".
Un besote.

Borondon dijo...

La falta de cobro no es por los recortes, queridas amigas, es por la mala gestión de la Xunta, por la acción de unos empresarios sinvergüenzas y ahora, por la paralización de un funcionario de la Consellería de Educación que no quiere renunciar a su fama de "duro".

Iconos Medievales dijo...

Todavía es peor, Borondon! La desvergüenza es máxima. ¿Qué vais a hacer?

Hola, Kalmita! ¿Dónde viste ese repor del infierno Maya? Tiene muy buena pinta lo que describes, me gustaría verlo.

Un beso a ambas

KALMA dijo...

Iconos son cuevas y son impresionantes, muchas son submarinas. El documental lo hacer unas arqueólogas marinas y les cuesta conseguir el permiso para grabar y en su interior hay varios habitáculos, son un capricho, aunque no se puede sacar nada. La cueva podría ser la entrada a Xibalbá, la mitología maya dice algo así como que para descansar eternamente tienes que vencer un montón de peligros. El documental no te lo puedo mandar, pero sí un enlace que habla del hallazgo.
http://www.xatakaciencia.com/antropologia/un-portal-al-infierno-maya
Besotes!!!

Iconos Medievales dijo...

Muchas gracias! Con el enlace es más que suficiente. Tu nueva explicación lo hace aún más atractivo.

Un beso.